Ficha técnica
Autora: Paloma Sánchez-Garnica
Editorial: Planeta
Año de edición: 2024
Número de páginas: 480
ISBN: 9788408295853
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Opinión
Últimos días en Berlín fue mi primera toma de contacto con la obra de esta autora, una lectura que disfruté bastante. En esta ocasión, regreso a la misma ciudad para conocer a Victoria.
Aunque la historia se centra en el Berlín posterior a la II Guerra Mundial y en cómo la ciudad se convierte en un punto estratégico de la Guerra Fría —donde las potencias vencedoras construyen nuevas formas de control sobre la población civil—, también veremos cómo se vivía la segregación racial en los estados del sur de Estados Unidos y la lucha anticomunista impulsada por Edgar Hoover.
Victoria es una novela en la que la ambientación histórica tiene un peso importante pero, en mi opinión, su eje central es una reflexión sobre el miedo, la manipulación ideológica y la dualidad moral del siglo XX. Aunque la trama gira en torno a Victoria, una mujer obligada a sobrevivir durante la posguerra, existe también un amplio elenco de personajes secundarios que adquieren relevancia y dan sentido a los conflictos políticos y sociales que nos plantea Sánchez-Garnica.
Como decía, los personajes secundarios no son simples acompañantes de la protagonista, sino representaciones de la resistencia, la ambición, el miedo o el sometimiento. Cada uno arrastra sus propias heridas y deja entrever las contradicciones de una época en la que sobrevivir implicaba, en muchos casos, sacrificar la propia moralidad.
Uno de los aspectos que más me han gustado es el relacionado con Estados Unidos durante los años de persecución ideológica promovida por el director del FBI, Edgar Hoover. La autora recrea con acierto ese ambiente de sospecha y vigilancia que caracterizó la llamada “caza de comunistas”, donde el miedo coartó las libertades individuales y convirtió la discrepancia ideológica en motivo de persecución social y profesional. Sánchez-Garnica muestra cómo esa atmósfera de control afectaba tanto a intelectuales como a ciudadanos corrientes, dejando al descubierto la hipocresía de una Norteamérica que defendía la libertad mientras alimentaba mecanismos de represión.
A ello se suma la cuestión racial, abordada de forma notable a través de personajes y situaciones que evidencian la segregación existente en la sociedad estadounidense de la época. La autora incorpora esta dimensión sin convertirla en un mero telón de fondo: el racismo aparece como otra manifestación de las jerarquías y exclusiones que dominaron el siglo XX. En ese sentido, la novela establece un paralelismo implícito entre distintas formas de discriminación —política, ideológica y racial—, mostrando cómo el miedo y el poder generan sistemas destinados a señalar a quien es diferente.
Desde el punto de vista narrativo, Sánchez-Garnica hace gala de un estilo elegante y fluido a la hora de recrear atmósferas. Su escritura combina la precisión histórica —no en vano es licenciada en Geografía e Historia— con una narración ágil que evita caer en el exceso de datos. Aunque somos testigos de numerosos acontecimientos históricos propios de la época en la que se ambienta la novela, estos no constituyen el eje central del relato, sino que ceden protagonismo a los personajes, quienes sufren directamente el impacto de las ideologías y de los acontecimientos históricos. El resultado es una novela sólida que atrapa al lector desde las primeras páginas y en la que la intriga política convive con un intenso retrato psicológico y moral de sus personajes.
En conclusión, Victoria se convierte en una mirada crítica sobre los mecanismos del poder y sobre la capacidad humana para resistir frente a la intolerancia. Una novela con una notable carga emocional que gustará a todo tipo de lectores, especialmente a quienes disfrutamos de las historias con un fuerte componente histórico.
martes, 19 de mayo de 2026
lunes, 11 de mayo de 2026
El taller de los libros prohibidos
Ficha técnica
Autora: Olalla García
Editorial: Ediciones B
Lugar de edición: Barcelona
Año de edición: 2018
Número de páginas: 571
ISBN: 9788466664332
Créditos imagen
Opinión
Esta novela nos traslada a la ciudad universitaria de Alcalá de Henares a mediados del siglo XVI donde conoceremos a Inés Ramírez, una joven viuda que debe hacerse cargo del negocio que hereda de su marido: un taller de libros.
Pese a que Inés es una joven recatada y obediente, que debe guardar luto, decide continuar con el negocio de su esposo y tomar las riendas del taller. Entre las llaves que tenía Antonio, su marido, hay dos que le son desconocidas y quiere averiguar qué abren porque está segura que su difunto tenía algo que esconder.
A partir de aquí Inés se verá envuelta en una situación compleja en la que los naipes marcados y una hoja con nombres mitológicos pondrán su vida patas arriba cuando empieza a descubrir en qué asuntos turbios estaba envuelto Antonio.
No estará sola ante el peligro porque contará con la inestimable ayuda de Pierre, un joven tirador gascón que trabaja en la imprenta de su cuñado, y con la del padre Eusebio, un sacerdote jesuita, que le ayuda con la pieza clave para que todas las demás encajen en su lugar y el misterio de Antonio quede resuelto.
Pese a que Inés es la protagonista principal El taller de libros prohibidos es una novela coral que cuenta tanto con personajes ficticios como reales y la lista de dramatis personae que se incluye al final nos ayuda a saber quién es quien. Entre estos secundarios destacaría el personaje de María Ramírez, la hermana de Inés, una mujer de carácter y pensamientos feministas demasiado adelantados para la época.
Decía que Inés es la protagonista pero también lo son los libros y todo su mundo porque conoceremos cómo funcionaba una imprenta de aquella época, los tipos de papel y los diferentes tamaños, las tintas, las guardas y todo lo esencial para dar vida a un libro y para no perdernos entre tecnicismos contamos con un glosario de términos muy útil.
El taller de libros prohibidos es una novela de intriga histórica bien llevada, con un argumento interesante que me enganchó al principio, con personajes bien perfilados y una buena recreación que transporta al lector al Alcalá de 1572. Podría decirse que es un libro muy cuidado con todos los detalles, desde mi punto de vista excesivos y que no aportan nada en determinados pasajes, tanto es así que el lenguaje y las expresiones que usan los personajes me han sacado de la historia en más de un momento y se me ha hecho cuesta arriba centrarme en la lectura.
Tampoco ha contribuido el ritmo pausado, en términos generales, si bien hay algunas escenas de más acción que consiguieron centrarme nuevamente en el argumento. Hay datos históricos en los que se recrea demasiado, no en vano la autora estudió Historia, que con un par de pinceladas para contextualizar habrían sido suficientes.
No ha sido una mala lectura pero se me ha hecho bola en algunos momentos por lo que comentaba anteriormente, especialmente por el ritmo pausado y la forma de expresarse de los personajes, pero sí me ha gustado conocer el funcionamiento de las imprentas de aquella época tan oscura, donde había que controlar la palabra y el pensamiento, donde la Inquisición censuraba y prohibía aquellos libros susceptibles de hacer pensar por sí mismos a todo aquel que lo leyera y donde imprimir y vender libros podía suponer una actividad peligrosa.
Editorial: Ediciones B
Lugar de edición: Barcelona
Año de edición: 2018
Número de páginas: 571
ISBN: 9788466664332
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Opinión
Esta novela nos traslada a la ciudad universitaria de Alcalá de Henares a mediados del siglo XVI donde conoceremos a Inés Ramírez, una joven viuda que debe hacerse cargo del negocio que hereda de su marido: un taller de libros.
Pese a que Inés es una joven recatada y obediente, que debe guardar luto, decide continuar con el negocio de su esposo y tomar las riendas del taller. Entre las llaves que tenía Antonio, su marido, hay dos que le son desconocidas y quiere averiguar qué abren porque está segura que su difunto tenía algo que esconder.
A partir de aquí Inés se verá envuelta en una situación compleja en la que los naipes marcados y una hoja con nombres mitológicos pondrán su vida patas arriba cuando empieza a descubrir en qué asuntos turbios estaba envuelto Antonio.
No estará sola ante el peligro porque contará con la inestimable ayuda de Pierre, un joven tirador gascón que trabaja en la imprenta de su cuñado, y con la del padre Eusebio, un sacerdote jesuita, que le ayuda con la pieza clave para que todas las demás encajen en su lugar y el misterio de Antonio quede resuelto.
Pese a que Inés es la protagonista principal El taller de libros prohibidos es una novela coral que cuenta tanto con personajes ficticios como reales y la lista de dramatis personae que se incluye al final nos ayuda a saber quién es quien. Entre estos secundarios destacaría el personaje de María Ramírez, la hermana de Inés, una mujer de carácter y pensamientos feministas demasiado adelantados para la época.
Decía que Inés es la protagonista pero también lo son los libros y todo su mundo porque conoceremos cómo funcionaba una imprenta de aquella época, los tipos de papel y los diferentes tamaños, las tintas, las guardas y todo lo esencial para dar vida a un libro y para no perdernos entre tecnicismos contamos con un glosario de términos muy útil.
El taller de libros prohibidos es una novela de intriga histórica bien llevada, con un argumento interesante que me enganchó al principio, con personajes bien perfilados y una buena recreación que transporta al lector al Alcalá de 1572. Podría decirse que es un libro muy cuidado con todos los detalles, desde mi punto de vista excesivos y que no aportan nada en determinados pasajes, tanto es así que el lenguaje y las expresiones que usan los personajes me han sacado de la historia en más de un momento y se me ha hecho cuesta arriba centrarme en la lectura.
Tampoco ha contribuido el ritmo pausado, en términos generales, si bien hay algunas escenas de más acción que consiguieron centrarme nuevamente en el argumento. Hay datos históricos en los que se recrea demasiado, no en vano la autora estudió Historia, que con un par de pinceladas para contextualizar habrían sido suficientes.
No ha sido una mala lectura pero se me ha hecho bola en algunos momentos por lo que comentaba anteriormente, especialmente por el ritmo pausado y la forma de expresarse de los personajes, pero sí me ha gustado conocer el funcionamiento de las imprentas de aquella época tan oscura, donde había que controlar la palabra y el pensamiento, donde la Inquisición censuraba y prohibía aquellos libros susceptibles de hacer pensar por sí mismos a todo aquel que lo leyera y donde imprimir y vender libros podía suponer una actividad peligrosa.
jueves, 30 de abril de 2026
Agatha Raisin y el veterinario cruel
Ficha técnica
Autora: M. C. Beaton
Título original: Agatha Raisin and the vicious vet
Traductor: Vicente Campos González
Edición: 1ª ed.
Editorial: Salamandra
Año de edición: 2021
Número de páginas: 224
ISBN: 9788418107863
Serie: Agatha Raisin 2
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Opinión
Tras disfrutar con la primera novela de la serie protagonizada por Agatha Raisin me animo con la segunda entrega: Agatha Raisin y el veterinario cruel.
Durante la reunión de mujeres, Agatha se entera de que un atractivo veterinario a llegado a Carsely y, con la excusa de llevar a su gato, consigue una cita con él pero, ante la propuesta de pasar la noche en su casa, Agatha sale corriendo y al día siguiente lo encuentran muerto.
Todo parece indicar que se trata de un infortunado accidente pero, cuando su vecino James le cuenta que el veterinario mató al gato de unas de las vecinas del pueblo, Agatha no cree que sea un accidente y con la ayuda de James deciden investigar. Lo que descubren les lleva a ir un poco más lejos en sus pesquisas: el veterinario era un consumado ludópata y seducía a mujeres para sacarles el dinero.
Autora: M. C. Beaton
Título original: Agatha Raisin and the vicious vet
Traductor: Vicente Campos González
Edición: 1ª ed.
Editorial: Salamandra
Año de edición: 2021
Número de páginas: 224
ISBN: 9788418107863
Serie: Agatha Raisin 2
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Opinión
Tras disfrutar con la primera novela de la serie protagonizada por Agatha Raisin me animo con la segunda entrega: Agatha Raisin y el veterinario cruel.
Durante la reunión de mujeres, Agatha se entera de que un atractivo veterinario a llegado a Carsely y, con la excusa de llevar a su gato, consigue una cita con él pero, ante la propuesta de pasar la noche en su casa, Agatha sale corriendo y al día siguiente lo encuentran muerto.
Todo parece indicar que se trata de un infortunado accidente pero, cuando su vecino James le cuenta que el veterinario mató al gato de unas de las vecinas del pueblo, Agatha no cree que sea un accidente y con la ayuda de James deciden investigar. Lo que descubren les lleva a ir un poco más lejos en sus pesquisas: el veterinario era un consumado ludópata y seducía a mujeres para sacarles el dinero.
A partir de aquí la resolución del crimen se basa en los cotilleos de los vecinos del pueblo, en intentar sonsacar información a través de preguntas informales e, incluso, en un allanamiento de morada.
En esta segunda novela se puede apreciar que la autora utiliza la misma formula que en Agatha Raisin y la quiche letal: un asesinato que no ahonda en los detalles escabrosos, un ligero humor y una ambientación en el aparentemente tranquilo pueblo de Carsely.
Nuevamente, lo que más destacaría de esta serie es el personaje de Agatha que, pese a seguir siendo una mujer vanidosa, caprichosa e impulsiva, también nos muestra sus inseguridades y vemos como, poco a poco, se va adaptando a la tranquila vida rural de Carsely.
El estilo de Beaton es sencillo, sin artificios, y el ritmo es ágil lo que facilita mucho su lectura gracias a frases breves y una narración en tercera persona que nos permite conocer los pensamientos de Agatha; ahí es donde residen los ligeros golpes de humor y donde vemos sus prejuicios y reacciones ante la vida diaria de Carsely que sigue chocando con su estilo urbanita.
Si os gustan los thrillers de ritmo trepidante esta serie no es para vosotros pero si lo que queréis es un libro entretenido sin más pretensiones que las de pasar un rato agradable de lectura os animo a que le deis una oportunidad a Agatha Raisin ya que son libros estupendos para salir de bloqueos lectores o como transición entre lecturas más densas.
En esta segunda novela se puede apreciar que la autora utiliza la misma formula que en Agatha Raisin y la quiche letal: un asesinato que no ahonda en los detalles escabrosos, un ligero humor y una ambientación en el aparentemente tranquilo pueblo de Carsely.
Nuevamente, lo que más destacaría de esta serie es el personaje de Agatha que, pese a seguir siendo una mujer vanidosa, caprichosa e impulsiva, también nos muestra sus inseguridades y vemos como, poco a poco, se va adaptando a la tranquila vida rural de Carsely.
El estilo de Beaton es sencillo, sin artificios, y el ritmo es ágil lo que facilita mucho su lectura gracias a frases breves y una narración en tercera persona que nos permite conocer los pensamientos de Agatha; ahí es donde residen los ligeros golpes de humor y donde vemos sus prejuicios y reacciones ante la vida diaria de Carsely que sigue chocando con su estilo urbanita.
Si os gustan los thrillers de ritmo trepidante esta serie no es para vosotros pero si lo que queréis es un libro entretenido sin más pretensiones que las de pasar un rato agradable de lectura os animo a que le deis una oportunidad a Agatha Raisin ya que son libros estupendos para salir de bloqueos lectores o como transición entre lecturas más densas.
miércoles, 22 de abril de 2026
El hombre de tiza
Ficha técnica
Autora: C. J. Tudor
Título original: The chalk man
Traductor: Carlos Abreu Fetter
Edición: 1ª ed.
Editorial: Plaza & Janes
Año de edición: 2018
Número de páginas: 352
ISBN: 9788401019814
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Opinión
Cuando se publicó esta novela, me llamó la atención el argumento y las buenas críticas pero, como suele pasarme, dejo pasar un tiempo —quizá demasiado— antes de leerlas. Tenía entendido que el punto fuerte de esta historia es la inquietud que la autora quiere transmitir al lector mediante una trama que comienza de forma sencilla: un grupo de amigos establece un código secreto —basado en los dibujos del juego del ahorcado hechos con tiza— hasta desembocar en un final bastante oscuro e inquietante.
El hombre de tiza comienza con un prólogo que consigue captar la atención del lector, ya que, por un lado, un niño nos cuenta que conoció al hombre de tiza en una feria hace treinta años y que lo sucedido en aquella época parece regresar al presente; y, por otro, aparece en un bosque el cuerpo de una joven a la que le falta la cabeza. ¿Quién es el hombre de tiza? ¿Por qué le falta la cabeza al cuerpo de la joven? Con este inicio ya se despierta la curiosidad por seguir leyendo.
Desde las primeras páginas será Eddie quien nos narre, en primera persona, lo que ocurrió durante su infancia en 1986, pero también lo que acontece en el presente de 2016. Es un personaje que carga con un pasado que no ha sabido asimilar y que tiene tendencia a conservar objetos que no le pertenecen por derecho propio. A medida que la historia alterna entre pasado y presente, nos damos cuenta de que quizá no sea un narrador del todo fiable.
El hombre de tiza arranca con el recuerdo nostálgico de Eddie sobre su infancia: los juegos, los veranos en bicicleta, la pandilla inseparable de amigos… pero un suceso perturbador marcará un antes y un después. La autora sabe manejar esa transición, mostrándonos cómo lo cotidiano puede tornarse inquietante sin necesidad de grandes artificios.
Los personajes funcionan, en general, como piezas de un recuerdo colectivo más que como retratos individuales completamente desarrollados. El grupo de amigos tiene momentos de autenticidad —discusiones, lealtades, pequeñas traiciones—, pero no todos alcanzan la misma profundidad. Aun así, cumplen su función dentro del engranaje de la historia: son reflejos de una infancia compartida que, vista desde la adultez, adquiere matices más oscuros.
Desde un punto de vista más profundo, El hombre de tiza gira en torno a la fragilidad de la memoria y a la manera en que reinterpretamos el pasado para poder convivir con él. Hay una reflexión constante sobre la culpa —no tanto como castigo, sino como carga silenciosa— y sobre esa frontera entre la inocencia infantil y la conciencia adulta. La novela sugiere que crecer implica también aceptar que no siempre fuimos quienes creemos haber sido.
Pese a que no es una novela de ritmo trepidante en la que las páginas vuelen, la autora sabe dosificar la información para mantener enganchado al lector y ese es, a mi parecer, uno de sus puntos fuertes. Sin embargo, a medida que nos acercamos al final, todo se desarrolla de forma precipitada y, personalmente, me dejó una sensación agridulce, ya que se plantean situaciones que generan dudas difíciles de justificar, lo que desluce el conjunto.
Puedo entender que, en el momento de su publicación, causara cierto revuelo, no tanto por el argumento en sí, sino por lo que sugiere: que el pasado nunca se cierra del todo, que los recuerdos pueden convertirse en trampas y que gestos aparentemente inocentes pueden ser señales de algo más turbio. Pero de ahí a que se la compare con Stephen King me parece excesivo.
Conclusión: una historia con un buen comienzo, pero con un final precipitado en el que se intuyen ciertas cosas y que deja dudas respecto a algunos hechos. Es entretenida, pero tampoco justifica del todo el revuelo que causó en su momento.
Autora: C. J. Tudor
Título original: The chalk man
Traductor: Carlos Abreu Fetter
Edición: 1ª ed.
Editorial: Plaza & Janes
Año de edición: 2018
Número de páginas: 352
ISBN: 9788401019814
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Opinión
Cuando se publicó esta novela, me llamó la atención el argumento y las buenas críticas pero, como suele pasarme, dejo pasar un tiempo —quizá demasiado— antes de leerlas. Tenía entendido que el punto fuerte de esta historia es la inquietud que la autora quiere transmitir al lector mediante una trama que comienza de forma sencilla: un grupo de amigos establece un código secreto —basado en los dibujos del juego del ahorcado hechos con tiza— hasta desembocar en un final bastante oscuro e inquietante.
El hombre de tiza comienza con un prólogo que consigue captar la atención del lector, ya que, por un lado, un niño nos cuenta que conoció al hombre de tiza en una feria hace treinta años y que lo sucedido en aquella época parece regresar al presente; y, por otro, aparece en un bosque el cuerpo de una joven a la que le falta la cabeza. ¿Quién es el hombre de tiza? ¿Por qué le falta la cabeza al cuerpo de la joven? Con este inicio ya se despierta la curiosidad por seguir leyendo.
Desde las primeras páginas será Eddie quien nos narre, en primera persona, lo que ocurrió durante su infancia en 1986, pero también lo que acontece en el presente de 2016. Es un personaje que carga con un pasado que no ha sabido asimilar y que tiene tendencia a conservar objetos que no le pertenecen por derecho propio. A medida que la historia alterna entre pasado y presente, nos damos cuenta de que quizá no sea un narrador del todo fiable.
El hombre de tiza arranca con el recuerdo nostálgico de Eddie sobre su infancia: los juegos, los veranos en bicicleta, la pandilla inseparable de amigos… pero un suceso perturbador marcará un antes y un después. La autora sabe manejar esa transición, mostrándonos cómo lo cotidiano puede tornarse inquietante sin necesidad de grandes artificios.
Los personajes funcionan, en general, como piezas de un recuerdo colectivo más que como retratos individuales completamente desarrollados. El grupo de amigos tiene momentos de autenticidad —discusiones, lealtades, pequeñas traiciones—, pero no todos alcanzan la misma profundidad. Aun así, cumplen su función dentro del engranaje de la historia: son reflejos de una infancia compartida que, vista desde la adultez, adquiere matices más oscuros.
Desde un punto de vista más profundo, El hombre de tiza gira en torno a la fragilidad de la memoria y a la manera en que reinterpretamos el pasado para poder convivir con él. Hay una reflexión constante sobre la culpa —no tanto como castigo, sino como carga silenciosa— y sobre esa frontera entre la inocencia infantil y la conciencia adulta. La novela sugiere que crecer implica también aceptar que no siempre fuimos quienes creemos haber sido.
Pese a que no es una novela de ritmo trepidante en la que las páginas vuelen, la autora sabe dosificar la información para mantener enganchado al lector y ese es, a mi parecer, uno de sus puntos fuertes. Sin embargo, a medida que nos acercamos al final, todo se desarrolla de forma precipitada y, personalmente, me dejó una sensación agridulce, ya que se plantean situaciones que generan dudas difíciles de justificar, lo que desluce el conjunto.
Puedo entender que, en el momento de su publicación, causara cierto revuelo, no tanto por el argumento en sí, sino por lo que sugiere: que el pasado nunca se cierra del todo, que los recuerdos pueden convertirse en trampas y que gestos aparentemente inocentes pueden ser señales de algo más turbio. Pero de ahí a que se la compare con Stephen King me parece excesivo.
Conclusión: una historia con un buen comienzo, pero con un final precipitado en el que se intuyen ciertas cosas y que deja dudas respecto a algunos hechos. Es entretenida, pero tampoco justifica del todo el revuelo que causó en su momento.
lunes, 13 de abril de 2026
Book tag: El sacrificio de los libros
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Situación primera: Un libro sobrevalorado o con excesiva promoción
Ha llegado el Apocalipsis zombie, estás en la librería comprando libros y aparecen los muertos vivientes pero os dicen por megafonía que el ejército ha descubierto su debilidad y ésta son los libros sobrevalorados. ¡Estamos salvados! ¿Qué libro le lanzarías a los zombies para defenderte?
Lo tengo claro, la trilogía Cincuenta sombras y similares. Entiendo que haya gente a la que le gusten pero no entiendo el revuelo que provocaron este tipo de libros cuando hay libros eróticos muchísimo mejores: Las edades de Lulú de Almudena Grandes, el mítico Emmanuelle y tantos más pero para gustos los colores.
Situación segunda: Continuación de una saga
Acabas de salir de la peluquería y, después de haberte gastado una pasta, empieza a llover como si estuviésemos en pleno diluvio universal. ¿Qué continuación de saga –ya sea segunda, tercera o el número que sea- usarías como paraguas para proteger tu peinado?
No usaría ninguno porque me parece un sacrilegio usar un libro como paraguas pero si tuviera que elegir sería El tambor de hojalata de Günter Grass, ya sé que es autoconclusivo pero es un libro que no me gustó nada y, de hecho, no he sido capaz de terminarlo las tres veces que he intentado leerlo. Lo siento por quien sí le guste pero me parece un tostón infumable que no me importaría sacrificar bajo el diluvio universal porque, en ese caso, la pasta de la peluquería bien merece este pequeño sacrificio.
Situación tercera: El clásico
Estás en clase de literatura y el profesor/a no deja de elogiar ese clásico de la literatura que ha cambiado el mundo pero tú sabes que es intragable, así que, lo arriesgas todo y se lo lanzas a la cabeza. ¿Qué clásico sería?
Me acuerdo que nos mandaron leer La casa de Bernarda Alba y entre que no me gusta nada leer teatro y que el libro me pareció aburrido, de buena gana se lo hubiera lanzado a la cabeza.
Situación cuarta: Tu libro más odiado
Sacado de la película El día de mañana, estás encerrado en la biblioteca de tu ciudad y te dicen que la única forma de que sobrevivas al cataclismo que se acerca es que empieces a quemar libros para mantenerte caliente. ¿Cuál es tu libro menos favorito y el primero que echarías a la hoguera?
Sé que más de uno/a me echaría a mi a la hoguera pero quemaría El nombre de la rosa, no puedo con este libro, es más, me mandaron leerlo para un trabajo de literatura y me ponía unos dolores de cabeza insoportables así que tuve que ver la película y también termine aborreciéndola por mucho que salga mi querido Sean Connery.
Espero que os haya entretenido un rato y si os animáis a hacerlo estaré encantada de leer los libros que sacrificaríais.
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