lunes, 29 de junio de 2026

Rebeca

Ficha técnica
Autora: Daphne du Maurier
Título original: Rebecca
Traductor: Fernando Calleja
Edición: 1ª ed.
Editorial: DeBolsillo
Año de edición: 2006
Número de páginas: 464
ISBN: 9788497938860
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Opinión
Daphne du Maurier reconoció que se basó en sus propias vivencias en Cornualles para escribir la que es, quizá, su obra más conocida, ya que su esposo estuvo prometido con una bella mujer y eso influyó en la gestación de Rebeca, uno de los clásicos modernos que goza de muy buenas críticas; merecidas o no, dependerá de quien lo lea.

«Anoche soñé que había vuelto a Manderley», un inicio que da pie a nuestra narradora y protagonista para contarnos lo que vivió en la mansión de la familia de Winter. Para ello nos trasladamos a Mónaco, donde la protagonista, de la que no sabremos ni su nombre ni su edad exacta, se dedica a ser dama de compañía de una señora acomodada. Allí conocerá a Max de Winter, un hombre maduro que ha enviudado recientemente y a quien persigue el recuerdo de su esposa, Rebeca.

Será la señora Van Hopper, la dama para la que trabaja la protagonista, quien le dé a conocer al señor de Winter que, tras un breve cortejo, le propondrá matrimonio. Tras el viaje de novios, la pareja regresa a Manderley, una mansión en la que todo recuerda a Rebeca, la anterior señora de Winter.

A partir de aquí la historia se vuelve un poco siniestra y conoceremos el porqué de que Max de Winter se sienta perseguido por el recuerdo de su anterior esposa. También iremos conociendo un poco más a la protagonista y al resto de los personajes, incluida la propia Rebeca, a quien todo el mundo parecía adorar pero, como dice el refrán, no es oro todo lo que reluce.

Du Maurier crea una historia muy bien escrita y con unas descripciones maravillosas que trasladan al lector a Manderley y le hacen sentir ese halo misterioso que se cierne sobre la mansión y en torno a la figura de Rebeca, en el que tiene un peso relevante la señora Danvers, el ama de llaves, un personaje oscuro —y no solo porque vista de negro— que hace todo lo posible para que la nueva señora de Winter se sienta incómoda y todo le recuerde a Rebeca. Este es el personaje que más me ha gustado y el que mejor recreado está, a mi parecer, tanto desde el punto de vista físico como psicológico.

Con la nueva señora de Winter no he conseguido empatizar en ningún momento, ya que es un personaje tímido y retraído al que le falta carácter y que recuerda a un perrito faldero que no hace nada para disgustar a quienes la rodean. Además, sus películas mentales me sacaban de la historia y en más de una ocasión me han ofuscado por lo anteriormente mencionado: su falta de carácter.

Max de Winter tampoco ha sido santo de mi devoción, ya que me ha resultado frío y calculador, además de déspota en más de una ocasión con su nueva esposa, pese a que hay algo en su pasado que «puede» justificar un poco su forma de actuar. Y lo entrecomillo porque, para mí, no tiene justificación ninguna.

Entre los secundarios destacaría a Beatrice, la hermana de Max, una mujer con fuerte personalidad que dice lo que piensa y que, junto a Crawley —el administrador de Manderley—, es de los pocos que se muestran agradables con la nueva señora de Winter.

Si los personajes no han logrado convencerme, tampoco lo ha hecho el argumento en sí mismo. El comienzo y la sinopsis prometen una buena historia, pero la primera mitad del libro se me ha hecho muy aburrida y demasiado lenta. Es más, estuve tentada de abandonar su lectura y lo hubiera hecho si no hubiera sido porque se desvela un secreto que consiguió despertar mi curiosidad. No obstante, el modo en el que se resuelve ese secreto me ha parecido que no está desarrollado de la mejor forma y el final no me ha parecido nada creíble.

Habrá quien piense que hay que tener en cuenta el año en el que se escribió, que las cosas en aquella época eran de otra manera, etc., etc. Hasta ahí estoy de acuerdo pero, aun teniendo esto en cuenta, hay algo que sucede durante el esclarecimiento del secreto —y que no se tiene en cuenta— que echa por tierra todo el desenlace y ha hecho que Rebeca me haya parecido una lectura sencilla y muy sobrevalorada.

miércoles, 17 de junio de 2026

La sonrisa etrusca

Ficha técnica
Autor: José Luis Sampedro
Editorial: Alfaguara
Año de edición: 1994
Número de páginas: 347
ISBN: 84-204-2180-4
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Opinión
Este libro lo he leído no sé ni las veces y no creo que pueda transmitir lo mucho que me gusta, ya que es una lectura a la que le tengo mucho cariño al recordarme uno de sus personajes a mi abuela paterna.

Sampedro nos presenta a Salvatore Roncone —o Bruno, como le llamaban sus compañeros partisanos—, un viejo campesino calabrés, testarudo y cascarrabias, que nunca ha salido de sus montañas —salvo durante la guerra— y que no está habituado al ritmo frenético de una gran ciudad. Sin embargo, tiene que dejar sus tierras para ir a casa de su hijo, en Milán, donde debe someterse a una revisión médica para ver cómo evoluciona la enfermedad que padece, o la Rusca, como él la llama. Además, allí conocerá a su nieto Bruno, una criatura que pondrá su mundo patas arriba y que hará despertar en él unos sentimientos nunca antes vividos.

A medida que pasamos las páginas iremos conociendo la vida de este viejo gruñón: su infancia, sus inicios como pastor siendo un niño, su época de partisano, las mujeres que pasaron por su vida, sus amigos y, cómo no, su gran enemigo, el Cantanotte. Pero, a pesar de lo que pueda parecer, no son Salvatore o su nieto Bruno los protagonistas de esta historia. El peso principal, y sobre el que gira la trama, no es otro que el amor, no solo el romántico, que también tiene su hueco, sino el amor en todas sus vertientes: el amor por la familia, los amigos, la tierra que nos vio nacer, la naturaleza y el amor a la vida.

José Luis Sampedro crea una novela tierna, llena de sentimientos, en la que el alma humana queda al descubierto a través de la evolución que sufre Salvatore desde su llegada a Milán pero, sobre todo, con la entrañable relación que se establece entre el abuelo y su nieto. También con otros personajes, pero os dejo que lo descubráis por vosotros mismos. Aunque hay un narrador omnisciente que nos cuenta la historia, se da paso a los personajes para que nos cuenten en primera persona sus pensamientos. La abundancia de diálogo hace que el ritmo de lectura sea fluido, pero no frenético; más bien pausado, aunque no aburrido, porque hay pasajes que nos dejan con una sonrisa en la cara hasta llegar a un final que se intuye, pero que no quieres que llegue.

Con pinceladas autobiográficas, ya que Salvatore tiene muchas cosas de Sampedro —como dijo el propio autor cuando se publicó por primera vez, en 1985— y basándose en su relación con su nieto Miguel, el autor estructura su obra en capítulos cortos, con un lenguaje sencillo pero cuidado, poético en ocasiones, derrochando intensidad y ternura en esta obra atemporal —desde mi punto de vista— que hará las delicias, especialmente, de quienes tuvieron una estrecha relación con sus abuelos.

Al comienzo de la reseña os decía que le tengo mucho cariño a este libro. La primera vez que lo leí tenía veintiún años y acababa de fallecer mi abuela paterna a causa de una enfermedad degenerativa. Una mujer de campo, como Salvatore, igual de cascarrabias, que se traía su propia fruta porque decía que la que compraban mis padres en el supermercado no sabía ni olía a nada. Es más, hay un pasaje en el libro en el que Salvatore tira unas peras por la ventana por el mismo motivo. Como este, hay muchos otros pasajes que me la recuerdan y no puedo evitar emocionarme cada vez que releo este libro.

Perdonad que me haya puesto un poco ñoña, pero no me ha sido fácil escribir la reseña y espero haberos transmitido lo que significa La sonrisa etrusca para mí.

lunes, 15 de junio de 2026

Youtube: La señorita Amapola

Si sois lectores del género negro y de otros subgéneros afines, seguro que disfrutaréis del canal de Almu, La señorita Amapola.

Es una gran lectora que me ha descubierto autores y títulos nuevos a los que, quizá, por mí misma no me habría animado a acercarme.

Sus vídeos son muy amenos y suele organizarlos por temáticas. Por ejemplo, en su último vídeo, Verano misterioso, nos habla de varios libros cuya trama se desarrolla en pleno verano.

Os lo dejo a continuación por si os apetece echarle un vistazo.


martes, 9 de junio de 2026

Martes con mi viejo profesor

Ficha técnica

Autor: Mitch Albom
Título original: Tuesdays with Morrie
Traductor: Alejandro Pareja
Edición: 20ª ed.
Lugar de edición: Madrid
Editorial: Maeva
Año de edición: 2011
Número de páginas: 215
ISBN: 978-84-15140-15-3
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Opinión
Martes con mi viejo profesor es una historia real, la que vivió el propio autor junto a Morrie, un profesor de psicología social que se preocupaba porque sus alumnos se implicaran en la materia que él impartía, dándole un sentido práctico, y estando siempre ahí para lo que éstos pudieran necesitarle. Y entre todos ellos destacaba Mitch, con el que tenía una conexión especial.

Sin embargo, desde el día de la graduación profesor y alumno pierden el contacto porque, como la mayoría cuando nos graduamos, Mitch piensa que se va a comer el mundo y es el mundo quien le come a él. Pero tiene suerte y la vida le va bien tanto en el terreno profesional, ya que termina siendo periodista deportivo, como en el personal junto a su mujer.

A Morrie, en cambio, no le va tan bien ya que cuando tiene todo el tiempo del mundo para dedicarse al baile, una de sus pasiones, le detectan esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad degenerativa y con pronóstico mortal. Sabiendo que le queda poco tiempo decide no abandonarse a su suerte y aprovecharlo al máximo.

Un día, tras ver un programa de televisión en el que entrevistan a Morrie hablando sobre su enfermedad y las ideas que había ido escribiendo sobre su propia muerte, Mitch se siente culpable por no haber mantenido el contacto y decide ir a visitarlo. A partir de ahí se inicia una serie de visitas todos los martes en los que profesor y alumno hablan sobre distintos aspecto de la vida, el amor, la amistad y la muerte.

Pese a saber que es una historia real me ha llamado la atención la naturalidad con la que Morrie, al que llegamos a conocer no sólo por la descripción que se nos da sino también por su forma de pensar, habla de la enfermedad que padece y de cómo depende de las personas que le rodean hasta para las cosas más nimias como sonarse la nariz. Esto me ha hecho reflexionar sobre si, en su lugar, hubiese aceptado con tan buen talante una enfermedad tan cruel. Decididamente, no.

Narrada en primera persona y con un estilo sencillo, sin artificios, Martes con mi viejo profesor refleja una historia emotiva y de superación que se lee bastante bien pero, si he de ser sincera, no ha cumplido mis expectativas por dos motivos: el primero, porque me esperaba una relación profesor-alumno completamente distinta a la que me he encontrado, pensé que sería una relación en la que el profesor actuaría como un guía que ayuda a su alumno a tomar decisiones fundamentales en su vida. Y, el segundo, porque la sombra de la autoayuda planea por todas las páginas del libro con un sinfín de frases sobre que el ser humano no debe conformarse con cosas materiales para ser feliz.

Dejando de lado este último aspecto es una lectura agradable, aunque soy consciente que no a todo el mundo le gustará.

martes, 2 de junio de 2026

Vicios ancestrales

Ficha técnica

Autor: Tom Sharpe
Traductor: Antonio Mauri
Título original: Ancestral vices
Editorial: Anagrama
Colección: Compactos
Encuadernación: Rústica
ISBN: 978-84-33920-85-0
Páginas: 280.
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Opinión
Siempre he oído que hacer reír es mucho más difícil que hacer llorar, supongo que será porque cada persona tenemos un concepto del humor totalmente personal y lo que a unos hace gracia a otros puede que no. En mi caso, soy de esas personas que se ríen hasta de su sombra.

Vicios ancestrales es un libro de humor, ácido y muy mordaz con en el que hay que dejar los prejuicios de lado y saber ver que tanto la ironía como reírse de uno mismo pueden ser mecanismos de defensa ante determinadas situaciones o problemas.

Dejando de lado esta pequeña aclaración, necesaria para entender el tipo de humor al que nos enfrentamos con esta lectura, paso a comentaros el argumento de la obra. El anciano e impedido Lord Petrefact es un magnate inglés y cabeza de una de las familias más respetadas de la sociedad británica pero, aunque a priori pueda parecer un ancianito respetable, es un ser odioso al que nadie soporta y que tiene como objetivo destrozar la reputación de la que gozan sus parientes. Para ello decide contratar al profesor Yapp, un catedrático de izquierdas, defensor radical de los derechos de los trabajadores y un antisistema que constituye todo lo contrario a Lord Petrefact para que escriba la historia de su familia y saque a la luz todos los trapos sucios.

Desde el momento en el que el Yapp pone un pie en la mansión de Lord Petrefact comienza el caos absoluto y las situaciones disparatadas, valgan de ejemplo un par de ellas: una bañera antigua automatizada que es capaz de reventar suelos y la silla de Lord Petrefact que se vuelve loca y arremete con todo lo que se interpone en su camino llevando arrastras a su propietario. A partir de aquí las situaciones que se suceden son a cual más rocambolescas y en ellas tendrán cabida desde una fábrica de juguetes sexuales, pasando por los personajes más variopintos que podáis imaginar, hasta el asesinato de un enano.

Con un lenguaje sencillo y coloquial, sin demasiados artificios, Sharpe teje una historia muy loca en la que no deja títere con cabeza pero en la que también se aprecia una crítica al puritanismo sexual y las buenas formas de las clases altas, al sistema judicial y los derechos laborales. Una lectura ágil y fresca, pese a estar escrita hace más de treinta años, con la que he disfrutado bastante.

Entiendo, por lo que comentaba al principio, que no es una lectura para todo el mundo pero recomendable para todo lector que quiera adentrarse en la obra de Sharpe o para aquellos que se rían de todo y tengan un sentido del humor un tanto absurdo.