Ficha técnica
Autor: Mikel Santiago
Edición: 1ª ed.
Editorial: Ediciones B
Año de edición: 2025
Número de páginas: 688
ISBN: 9788466682732
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Opinión
La historia empieza cuando Quintana Torrés está en la firma de su última novela, un thriller basado en la historia real de Alba, una joven que murió en extrañas circunstancias en el lago de Urkizu hace veinticinco años. Durante la firma, un antiguo compañero del instituto le entrega un sobre negro. Dentro solo hay una fotografía de un diario que perteneció a Alba, un diario que desapareció junto a ella la noche en que falleció.
A partir de aquí, la novela va alternando el presente y los acontecimientos del pasado, mientras Quintana intenta entender qué ocurrió realmente y por qué, después de tantos años, están apareciendo nuevas pistas. La investigación empieza a poner en duda cosas que parecían claras y hace que Quintana tenga que enfrentarse a personas, recuerdos y secretos que llevaban mucho tiempo enterrados.
No sé si os pasará lo mismo: cuando leo un libro de alguno de mis autores favoritos, voy con una predisposición más positiva porque sé que me va a gustar, y Mikel Santiago es, para mí, una apuesta segura. Hay libros que me gustan más y otros menos, pero nunca defrauda (hasta el momento), y La chica del lago tenía todas las papeletas para afianzar a su autor en mi lista de favoritos.
Cuando comenzamos la lectura de un libro, nos podemos encontrar con aquellos que empiezan con una pregunta y otros que empiezan con una sensación. La chica del lago pertenece un poco a los dos grupos. Desde las primeras páginas hay algo que no termina de encajar, una inquietud que va creciendo poco a poco y que hace que sigamos leyendo con la sensación de que, detrás de lo que estamos viendo, hay mucho más de lo que parece.
La historia gira alrededor de un misterio que, como suele ocurrir en las novelas de Santiago, está muy relacionado con el pasado y con esas cosas que creemos haber dejado atrás pero que, en realidad, nunca desaparecen del todo. El lago, que tiene un peso importante durante toda la historia, no es simplemente el lugar donde ocurren los hechos. Es también una parte del ambiente de la novela, un espacio que transmite calma por fuera y cierta oscuridad por dentro. Y esa mezcla funciona muy bien.
Uno de los puntos fuertes del libro son los personajes. No son simplemente piezas colocadas para que avance la investigación, sino personas con sus propios recuerdos, dudas, relaciones y secretos. Poco a poco vamos conociendo sus diferentes caras y, sobre todo, entendiendo que no siempre es fácil saber en quién confiar. Esa incertidumbre está muy bien llevada porque el autor no necesita estar constantemente dando grandes giros para mantener nuestra atención. Muchas veces basta con una conversación, un recuerdo o un pequeño detalle para que empecemos a mirar la historia de otra manera.
El ritmo es otro punto a favor. La novela se lee con bastante facilidad porque los capítulos están construidos de una manera que invita a continuar. Siempre queda alguna pregunta en el aire y es difícil no querer saber qué ocurre después. Aun así, no da la sensación de que todo esté hecho simplemente para sorprender al lector. Hay una historia detrás del misterio y el autor va dejando que la vayamos descubriendo poco a poco.
Además, Mikel Santiago sabe crear ambiente. Hay una sensación constante de tranquilidad extraña, como si bajo la aparente normalidad de los lugares y de las personas hubiera algo que no se quiere contar. Esa atmósfera es probablemente una de las cosas que más me han gustado del libro. No necesita recurrir continuamente a situaciones exageradas para crear tensión. La tensión aparece muchas veces en lo cotidiano, en lo que los personajes callan y en aquello que parece no tener demasiada importancia hasta que, de repente, empieza a tenerla.
En cuanto al estilo, es sencillo y muy directo. No se entretiene demasiado en descripciones innecesarias ni utiliza un lenguaje complicado. La narración avanza de forma bastante natural y eso hace que la lectura resulte ágil. Es una novela pensada para dejarse llevar por la historia, aunque también tiene suficientes detalles como para que el lector vaya intentando sacar sus propias conclusiones, y esto es lo que hace que Mikel Santiago sea uno de mis autores favoritos.
Y quizá ahí está una de las mejores cosas de La chica del lago: la sensación de estar intentando resolver el misterio al mismo tiempo que los personajes. Podemos sospechar de unas personas, cambiar de opinión, pensar que hemos entendido algo y descubrir después que quizá no era tan sencillo. La novela juega bastante con esa sensación de inseguridad y lo hace sin necesidad de explicarlo todo constantemente.
También me parece interesante cómo la historia habla, aunque sea de manera indirecta, de la memoria, de la culpa y de la forma en que el pasado puede seguir influyendo en el presente. No es solo una novela sobre descubrir qué ha ocurrido, sino también sobre las consecuencias que tienen determinados hechos en las personas que los vivieron.
En conjunto, La chica del lago es una novela de misterio que funciona especialmente bien si buscas una lectura entretenida, con buen ritmo y una atmósfera que va ganando peso a medida que avanzan las páginas. No hace falta ser un lector habitual de novela negra para disfrutarla, porque la historia está contada de una forma bastante accesible y engancha sin complicarse demasiado.
Lo mejor es entrar en ella sabiendo poco. Dejarse llevar, conocer a los personajes, observar los pequeños detalles y permitir que la historia vaya colocando sus piezas. Porque, al final, buena parte de su gracia está precisamente en eso: en pensar que ya sabes por dónde van las cosas y seguir leyendo para comprobar si realmente tienes razón y, como me suele pasar, Mikel Santiago me deja asombrada cuando te descubre que has estado pensando todo el rato en el culpable equivocado.
martes, 22 de septiembre de 2026
lunes, 3 de agosto de 2026
La soga de cristal
Ficha técnica
Autora: Elia Barceló
Edición: 1ª ed.
Editorial: Roca editorial
Año de edición: 2024
Número de páginas: 456
ISBN: 9788419743121
Tetralogía: Santa Rita 3
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Opinión
Es la tercera entrega de la tetralogía Santa Rita y que se desarrolla en un antiguo balneario reconvertido en comuna moderna, seguimos conociendo a sus personajes y desentrañando la historia de la familia que lo habitó desde que se construyó hasta la actualidad.
Santa Rita no es el lugar donde ocurre la acción, es también un ancla frente al paso del tiempo donde cada personaje de esta comuna arrastra una historia y donde la convivencia entre todos y cada uno de ellos se entrelaza creando nuevas oportunidades para empezar de cero.
La novela se desarrolla en el presente, aunque, como ya es habitual en la autora, se entreteje con el pasado. Un pasado que aparece constantemente y que define a los personajes y condiciona muchas de sus decisiones. Barceló juega con la idea de que ningún secreto permanece enterrado para siempre y de que la memoria, por mucho que intentemos silenciarla, siempre termina encontrando el momento oportuno para salir a relucir.
La ambientación vuelve a ser, desde mi punto de vista, uno de los puntos fuertes del libro. La acción transcurre en los días previos al Día de Todos los Santos, una época en la que el recuerdo de quienes ya no están parece instalarse de manera natural en la vida cotidiana. Esa elección no es casual. La atmósfera tiene un punto melancólico que encaja con los temas que se tocan a lo largo de toda la novela: la memoria, las pérdidas, la culpa y la posibilidad del perdón. Sin convertirse en historia oscura, sí consigue transmitir esa sensación de que el pasado camina muy cerca del presente.
A diferencia de otras novelas similares que buscan mantener al lector en tensión constante, La soga de cristal tiene un ritmo más pausado. Barceló se toma su tiempo para presentar a los personajes, mostrar sus conversaciones, detenerse en los pequeños gestos y construir el misterio poco a poco. Cuando las piezas empiezan a encajar, el lector siente que ha participado realmente en la investigación y no que simplemente ha asistido a una sucesión de sorpresas.
Pero si hay algo que hace especial esta serie es la evolución de sus personajes. Leer La soga de cristal de forma independiente es posible, aunque leerla desde el principio nos permite ver como van evolucionando ya que, entre una novela y otra, se aprecia cómo van envejeciendo, cómo se estrechan las relaciones entre ellos, cómo afrontan los retos del día a día y esa continuidad hace que no sólo sean libros de casos policiales que resolver.
No obstante, Sofía sigue siendo el eje de la historia. Su experiencia, su inteligencia y su forma de observar el mundo aportan serenidad a una investigación que nunca pierde de vista el lado humano de los acontecimientos. A su alrededor, su sobrina Greta continúa creciendo como personaje, mientras que el resto de residentes ganan protagonismo con cada entrega. La autora demuestra una enorme capacidad para construir personajes complejos y alejados de cualquier tópico sobre la vejez. Aquí las personas mayores no son figuras secundarias ni meros testigos: son quienes toman decisiones, investigan, recuerdan, dudan y siguen buscando su lugar en el mundo.
Ese tratamiento de la edad es una de las señas de identidad más originales de esta tetralogía. Barceló reivindica que la vida continúa mucho después de la jubilación y lo hace con personajes llenos de contradicciones, sentido del humor y ganas de seguir viviendo. Esa mirada optimista aporta una calidez dentro del género negro.
El estilo sigue siendo cuidado, muy visual lo cual facilita mucho la lectura. Las descripciones nos hacen recrear lo que estamos leyendo y los diálogos son muy coloquiales, muy de tú a tu.
Quizá eso sea lo que mejor define La soga de cristal: no pretende impresionar únicamente con un gran giro final, sino construir una historia donde importa tanto el camino como el desenlace. El misterio está muy bien planteado, pero acaba siendo solo una parte de una novela mucho más amplia, interesada sobre todo en las personas y en las huellas que deja el tiempo.
En definitiva, esta tercera entrega confirma que Muerte en Santa Rita es una de esas series que merece la pena seguir libro tras libro. No solo porque cada caso funciona por sí mismo, sino porque el verdadero regalo está en volver a ese rincón del Mediterráneo donde los secretos conviven con los jazmines, donde el pasado siempre encuentra la forma de regresar y donde sus habitantes recuerdan que nunca es tarde para cambiar, para perdonar o para empezar una nueva etapa. Y, cuando una novela consigue que el lector cierre el libro con ganas de regresar cuanto antes a ese lugar, significa que su autora ha creado mucho más que un buen misterio: ha construido un mundo al que apetece volver.
Edición: 1ª ed.
Editorial: Roca editorial
Año de edición: 2024
Número de páginas: 456
ISBN: 9788419743121
Tetralogía: Santa Rita 3
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Opinión
Es la tercera entrega de la tetralogía Santa Rita y que se desarrolla en un antiguo balneario reconvertido en comuna moderna, seguimos conociendo a sus personajes y desentrañando la historia de la familia que lo habitó desde que se construyó hasta la actualidad.
Santa Rita no es el lugar donde ocurre la acción, es también un ancla frente al paso del tiempo donde cada personaje de esta comuna arrastra una historia y donde la convivencia entre todos y cada uno de ellos se entrelaza creando nuevas oportunidades para empezar de cero.
La novela se desarrolla en el presente, aunque, como ya es habitual en la autora, se entreteje con el pasado. Un pasado que aparece constantemente y que define a los personajes y condiciona muchas de sus decisiones. Barceló juega con la idea de que ningún secreto permanece enterrado para siempre y de que la memoria, por mucho que intentemos silenciarla, siempre termina encontrando el momento oportuno para salir a relucir.
La ambientación vuelve a ser, desde mi punto de vista, uno de los puntos fuertes del libro. La acción transcurre en los días previos al Día de Todos los Santos, una época en la que el recuerdo de quienes ya no están parece instalarse de manera natural en la vida cotidiana. Esa elección no es casual. La atmósfera tiene un punto melancólico que encaja con los temas que se tocan a lo largo de toda la novela: la memoria, las pérdidas, la culpa y la posibilidad del perdón. Sin convertirse en historia oscura, sí consigue transmitir esa sensación de que el pasado camina muy cerca del presente.
A diferencia de otras novelas similares que buscan mantener al lector en tensión constante, La soga de cristal tiene un ritmo más pausado. Barceló se toma su tiempo para presentar a los personajes, mostrar sus conversaciones, detenerse en los pequeños gestos y construir el misterio poco a poco. Cuando las piezas empiezan a encajar, el lector siente que ha participado realmente en la investigación y no que simplemente ha asistido a una sucesión de sorpresas.
Pero si hay algo que hace especial esta serie es la evolución de sus personajes. Leer La soga de cristal de forma independiente es posible, aunque leerla desde el principio nos permite ver como van evolucionando ya que, entre una novela y otra, se aprecia cómo van envejeciendo, cómo se estrechan las relaciones entre ellos, cómo afrontan los retos del día a día y esa continuidad hace que no sólo sean libros de casos policiales que resolver.
No obstante, Sofía sigue siendo el eje de la historia. Su experiencia, su inteligencia y su forma de observar el mundo aportan serenidad a una investigación que nunca pierde de vista el lado humano de los acontecimientos. A su alrededor, su sobrina Greta continúa creciendo como personaje, mientras que el resto de residentes ganan protagonismo con cada entrega. La autora demuestra una enorme capacidad para construir personajes complejos y alejados de cualquier tópico sobre la vejez. Aquí las personas mayores no son figuras secundarias ni meros testigos: son quienes toman decisiones, investigan, recuerdan, dudan y siguen buscando su lugar en el mundo.
Ese tratamiento de la edad es una de las señas de identidad más originales de esta tetralogía. Barceló reivindica que la vida continúa mucho después de la jubilación y lo hace con personajes llenos de contradicciones, sentido del humor y ganas de seguir viviendo. Esa mirada optimista aporta una calidez dentro del género negro.
El estilo sigue siendo cuidado, muy visual lo cual facilita mucho la lectura. Las descripciones nos hacen recrear lo que estamos leyendo y los diálogos son muy coloquiales, muy de tú a tu.
Quizá eso sea lo que mejor define La soga de cristal: no pretende impresionar únicamente con un gran giro final, sino construir una historia donde importa tanto el camino como el desenlace. El misterio está muy bien planteado, pero acaba siendo solo una parte de una novela mucho más amplia, interesada sobre todo en las personas y en las huellas que deja el tiempo.
En definitiva, esta tercera entrega confirma que Muerte en Santa Rita es una de esas series que merece la pena seguir libro tras libro. No solo porque cada caso funciona por sí mismo, sino porque el verdadero regalo está en volver a ese rincón del Mediterráneo donde los secretos conviven con los jazmines, donde el pasado siempre encuentra la forma de regresar y donde sus habitantes recuerdan que nunca es tarde para cambiar, para perdonar o para empezar una nueva etapa. Y, cuando una novela consigue que el lector cierre el libro con ganas de regresar cuanto antes a ese lugar, significa que su autora ha creado mucho más que un buen misterio: ha construido un mundo al que apetece volver.
viernes, 24 de julio de 2026
Castillos de cartón
Ficha técnica
Autora: Almudena Grandes
Edición: 4ª ed.
Lugar de edición: Barcelona
Editorial: Tusquets, colección Andanzas
Año de edición: 2004
Número de páginas: 199
Créditos imagen
Opinión
María José, una experta en arte contemporáneo que trabaja como tasadora en una casa de subastas, recibe una llamada de un antiguo compañero con el que no habla desde hace más de veinte años para comunicarle que Marcos, un amigo común, se ha suicidado. La trágica noticia despierta en María José recuerdos olvidados y la hace revivir aquellos años de juventud. Recuerda cómo empezó a pintar y, sobre todo, cómo se conocieron los tres cuando cursaban cuarto de Bellas Artes y la facilidad pasmosa con la que Jaime era capaz de dibujar el retrato de cualquier mujer, de los cuadros que pintaba Marcos y que eran mucho más buenos de lo que él mismo creía.
También recuerda aquella tarde en casa de Jaime, en la que los tres pasan de ser meros amigos a amantes, cuando María José y Marcos se desnudan torpemente y éste no logra tener una erección hasta que Jaime entra en la habitación, se desnuda y se mete en la cama con ellos. Desde ese momento la relación entre los tres se va haciendo más intensa, hasta el punto de convertirse en una unidad, y pasan todo el tiempo que pueden juntos: comparten sus mayores secretos, pintan, se divierten, hacen el amor y conviven juntos.
Se puede querer a dos personas a la vez pero ¿se puede amar a esas dos personas con la misma intensidad?
Estructurada en cuatro partes o capítulos: el arte, el sexo, el amor y la muerte, María José toma la palabra narrándonos esos recuerdos y nos hace viajar a los años ochenta; una década convulsa marcada por los cambios políticos, sociales y culturales así como por el descubrimiento de las propias libertades.
Llegados a este punto puede que alguien piense que se trata de una historia sórdida al tener como protagonista a un trío y le cueste entender cómo es posible que tres personas lleguen a mantener una relación tan intensa como la que mantienen los protagonistas. Sin embargo, Almudena Grandes crea una historia intimista, una historia donde los sentimientos evolucionan y el sexo es tan sólo un ingrediente más.
Castillos de cartón ha supuesto mi primer acercamiento a la obra de esta autora y, aunque la he disfrutado mucho no puedo decir que me haya parecido una novela redonda, quizá porque me he quedado con ganas de más. Reconozco que el argumento me ha parecido original y atípico a lo que suelo leer normalmente pero me ha dado la sensación de que la historia iba perdiendo fuelle hacia el final de la misma.
Una de las cosas que más me ha llamado la atención, y que no sé si es característico en su obra, es la creación de unos personajes complejos y ricos en matices tanto en el plano físico como en el psicológico, así como unas descripciones meticulosas que dan la sensación al lector de ser un espectador en la historia que nos narra.
Es posible que no haya escogido su mejor obra para empezar pero no será la última ya que el estilo sencillo y sin artificios de Grandes me ha convencido.
«Nos enceramos en castillos de cartón, una fortaleza fragilísima y sólida al mismo tiempo como una roca, como había sido una vez la ecuación perfecta de nuestros cuerpos impares, que nos había dado más de lo que habíamos tenido nunca.»
Autora: Almudena Grandes
Edición: 4ª ed.
Lugar de edición: Barcelona
Editorial: Tusquets, colección Andanzas
Año de edición: 2004
Número de páginas: 199
Créditos imagen
Opinión
María José, una experta en arte contemporáneo que trabaja como tasadora en una casa de subastas, recibe una llamada de un antiguo compañero con el que no habla desde hace más de veinte años para comunicarle que Marcos, un amigo común, se ha suicidado. La trágica noticia despierta en María José recuerdos olvidados y la hace revivir aquellos años de juventud. Recuerda cómo empezó a pintar y, sobre todo, cómo se conocieron los tres cuando cursaban cuarto de Bellas Artes y la facilidad pasmosa con la que Jaime era capaz de dibujar el retrato de cualquier mujer, de los cuadros que pintaba Marcos y que eran mucho más buenos de lo que él mismo creía.
También recuerda aquella tarde en casa de Jaime, en la que los tres pasan de ser meros amigos a amantes, cuando María José y Marcos se desnudan torpemente y éste no logra tener una erección hasta que Jaime entra en la habitación, se desnuda y se mete en la cama con ellos. Desde ese momento la relación entre los tres se va haciendo más intensa, hasta el punto de convertirse en una unidad, y pasan todo el tiempo que pueden juntos: comparten sus mayores secretos, pintan, se divierten, hacen el amor y conviven juntos.
Se puede querer a dos personas a la vez pero ¿se puede amar a esas dos personas con la misma intensidad?
Estructurada en cuatro partes o capítulos: el arte, el sexo, el amor y la muerte, María José toma la palabra narrándonos esos recuerdos y nos hace viajar a los años ochenta; una década convulsa marcada por los cambios políticos, sociales y culturales así como por el descubrimiento de las propias libertades.
Llegados a este punto puede que alguien piense que se trata de una historia sórdida al tener como protagonista a un trío y le cueste entender cómo es posible que tres personas lleguen a mantener una relación tan intensa como la que mantienen los protagonistas. Sin embargo, Almudena Grandes crea una historia intimista, una historia donde los sentimientos evolucionan y el sexo es tan sólo un ingrediente más.
Castillos de cartón ha supuesto mi primer acercamiento a la obra de esta autora y, aunque la he disfrutado mucho no puedo decir que me haya parecido una novela redonda, quizá porque me he quedado con ganas de más. Reconozco que el argumento me ha parecido original y atípico a lo que suelo leer normalmente pero me ha dado la sensación de que la historia iba perdiendo fuelle hacia el final de la misma.
Una de las cosas que más me ha llamado la atención, y que no sé si es característico en su obra, es la creación de unos personajes complejos y ricos en matices tanto en el plano físico como en el psicológico, así como unas descripciones meticulosas que dan la sensación al lector de ser un espectador en la historia que nos narra.
Es posible que no haya escogido su mejor obra para empezar pero no será la última ya que el estilo sencillo y sin artificios de Grandes me ha convencido.
«Nos enceramos en castillos de cartón, una fortaleza fragilísima y sólida al mismo tiempo como una roca, como había sido una vez la ecuación perfecta de nuestros cuerpos impares, que nos había dado más de lo que habíamos tenido nunca.»
lunes, 13 de julio de 2026
La ladrona de huesos
Ficha técnica
Autor: Manel Loureiro
Edición: 3ª ed.
Editorial: Planeta
Año de edición: 2022
ISBN: 978-84-08-25733-2
Páginas: 498
Créditos imagen
Opinión
Había oído hablar de Loureiro por otra de sus novelas, La puerta, pero no estaba disponible en la biblioteca y La ladrona de huesos me llamó la atención por su argumento.
Laura es una mujer que sufrió un atentado en el santuario de Guadalupe, en México, y desde entonces tiene amnesia y no recuerda nada de su pasado. Solo tiene una foto y un mensaje escrito en el reverso que indica «Galicia». Por ese motivo, Laura y su pareja se encuentran cenando en un albergue de peregrinos en el pueblo de Pedrafita do Cebreiro, con la intención de que el lugar ayude a Laura a recuperar sus recuerdos.
Durante la cena, el móvil de Laura suena, pero la única persona que conoce ese número es Carlos y está cenando con ella. Laura sale para atender la llamada, ya que no hay cobertura dentro del local, y la voz al otro lado le resulta familiar, aunque no recuerda quién puede ser. Cuando regresa al comedor, Carlos no está, el camarero es otra persona diferente y, cuando le pregunta por su pareja, este le dice que ha acudido a cenar ella sola.
Laura busca desesperadamente a Carlos, pero no lo encuentra por ninguna parte hasta que recibe una nueva llamada de aquella voz familiar, que le dice que, si quiere volver a ver a su pareja, tiene que robar los huesos del apóstol Santiago y que, para hacerlo, dispone únicamente de siete días.
A partir de aquí vamos a tener dos líneas temporales. Por un lado, la historia de la Laura del pasado nos traslada al año 1983, cuando unos rusos secuestran a una niña de tres años de la guardería en la que su madre acaba de dejarla para llevarla a El Nido, una «academia» en la que hay niños con dones especiales y donde serán sometidos a una disciplina y unas condiciones de supervivencia brutales.
Por otro lado, tenemos la historia de la Laura del presente, que debe enfrentarse al robo de los huesos. Para cumplir con este encargo tendrá que hacerse pasar por peregrina y, con la ayuda del desconocido del teléfono, irá recobrando poco a poco la memoria y descubrirá quién es realmente la verdadera Laura.
Como decía, el argumento me llamó la atención y La ladrona de huesos ha resultado ser una lectura entretenida que engancha desde las primeras páginas, y no es para menos. Loureiro crea una historia que me ha recordado a varias películas y la forma sencilla en la que está escrita, junto con la abundancia de diálogos, hace que visualices todo lo que te va narrando gracias a unas buenas descripciones.
Tanto el personaje de Laura como el resto de personajes están bien construidos, aunque me han resultado bastante estereotipados y hay situaciones que no me han terminado de convencer. Por un lado, el romance de Laura con uno de los personajes, a mi parecer, sobra, ya que no aporta nada a la historia más allá de algún que otro momento edulcorado. Por otro, cada vez que Laura se encuentra en una situación de peligro se salva milagrosamente. A ver, una o dos veces puede ser, pero tantas... lo siento, pero no me convence.
Respecto al final, hay que decir que parte de él se ve venir desde lejos y me ha resultado excesivamente peliculero. Entiendo que es una novela de ficción y que los autores pueden tomarse ciertas licencias, pero me ha resultado muy poco creíble.
Pese a todo, tengo que decir que ha sido una lectura entretenida. No te cambia la vida ni es de esas novelas que dejan poso, pero es la típica lectura veraniega para pasar el rato.
Autor: Manel Loureiro
Edición: 3ª ed.
Editorial: Planeta
Año de edición: 2022
ISBN: 978-84-08-25733-2
Páginas: 498
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Opinión
Había oído hablar de Loureiro por otra de sus novelas, La puerta, pero no estaba disponible en la biblioteca y La ladrona de huesos me llamó la atención por su argumento.
Laura es una mujer que sufrió un atentado en el santuario de Guadalupe, en México, y desde entonces tiene amnesia y no recuerda nada de su pasado. Solo tiene una foto y un mensaje escrito en el reverso que indica «Galicia». Por ese motivo, Laura y su pareja se encuentran cenando en un albergue de peregrinos en el pueblo de Pedrafita do Cebreiro, con la intención de que el lugar ayude a Laura a recuperar sus recuerdos.
Durante la cena, el móvil de Laura suena, pero la única persona que conoce ese número es Carlos y está cenando con ella. Laura sale para atender la llamada, ya que no hay cobertura dentro del local, y la voz al otro lado le resulta familiar, aunque no recuerda quién puede ser. Cuando regresa al comedor, Carlos no está, el camarero es otra persona diferente y, cuando le pregunta por su pareja, este le dice que ha acudido a cenar ella sola.
Laura busca desesperadamente a Carlos, pero no lo encuentra por ninguna parte hasta que recibe una nueva llamada de aquella voz familiar, que le dice que, si quiere volver a ver a su pareja, tiene que robar los huesos del apóstol Santiago y que, para hacerlo, dispone únicamente de siete días.
A partir de aquí vamos a tener dos líneas temporales. Por un lado, la historia de la Laura del pasado nos traslada al año 1983, cuando unos rusos secuestran a una niña de tres años de la guardería en la que su madre acaba de dejarla para llevarla a El Nido, una «academia» en la que hay niños con dones especiales y donde serán sometidos a una disciplina y unas condiciones de supervivencia brutales.
Por otro lado, tenemos la historia de la Laura del presente, que debe enfrentarse al robo de los huesos. Para cumplir con este encargo tendrá que hacerse pasar por peregrina y, con la ayuda del desconocido del teléfono, irá recobrando poco a poco la memoria y descubrirá quién es realmente la verdadera Laura.
Como decía, el argumento me llamó la atención y La ladrona de huesos ha resultado ser una lectura entretenida que engancha desde las primeras páginas, y no es para menos. Loureiro crea una historia que me ha recordado a varias películas y la forma sencilla en la que está escrita, junto con la abundancia de diálogos, hace que visualices todo lo que te va narrando gracias a unas buenas descripciones.
Tanto el personaje de Laura como el resto de personajes están bien construidos, aunque me han resultado bastante estereotipados y hay situaciones que no me han terminado de convencer. Por un lado, el romance de Laura con uno de los personajes, a mi parecer, sobra, ya que no aporta nada a la historia más allá de algún que otro momento edulcorado. Por otro, cada vez que Laura se encuentra en una situación de peligro se salva milagrosamente. A ver, una o dos veces puede ser, pero tantas... lo siento, pero no me convence.
Respecto al final, hay que decir que parte de él se ve venir desde lejos y me ha resultado excesivamente peliculero. Entiendo que es una novela de ficción y que los autores pueden tomarse ciertas licencias, pero me ha resultado muy poco creíble.
Pese a todo, tengo que decir que ha sido una lectura entretenida. No te cambia la vida ni es de esas novelas que dejan poso, pero es la típica lectura veraniega para pasar el rato.
lunes, 29 de junio de 2026
Rebeca
Ficha técnica
Autora: Daphne du Maurier
Título original: Rebecca
Traductor: Fernando Calleja
Edición: 1ª ed.
Editorial: DeBolsillo
Año de edición: 2006
Número de páginas: 464
ISBN: 9788497938860
Créditos imagen
Opinión
Daphne du Maurier reconoció que se basó en sus propias vivencias en Cornualles para escribir la que es, quizá, su obra más conocida, ya que su esposo estuvo prometido con una bella mujer y eso influyó en la gestación de Rebeca, uno de los clásicos modernos que goza de muy buenas críticas; merecidas o no, dependerá de quien lo lea.
«Anoche soñé que había vuelto a Manderley», un inicio que da pie a nuestra narradora y protagonista para contarnos lo que vivió en la mansión de la familia de Winter. Para ello nos trasladamos a Mónaco, donde la protagonista, de la que no sabremos ni su nombre ni su edad exacta, se dedica a ser dama de compañía de una señora acomodada. Allí conocerá a Max de Winter, un hombre maduro que ha enviudado recientemente y a quien persigue el recuerdo de su esposa, Rebeca.
Será la señora Van Hopper, la dama para la que trabaja la protagonista, quien le dé a conocer al señor de Winter que, tras un breve cortejo, le propondrá matrimonio. Tras el viaje de novios, la pareja regresa a Manderley, una mansión en la que todo recuerda a Rebeca, la anterior señora de Winter.
A partir de aquí la historia se vuelve un poco siniestra y conoceremos el porqué de que Max de Winter se sienta perseguido por el recuerdo de su anterior esposa. También iremos conociendo un poco más a la protagonista y al resto de los personajes, incluida la propia Rebeca, a quien todo el mundo parecía adorar pero, como dice el refrán, no es oro todo lo que reluce.
Du Maurier crea una historia muy bien escrita y con unas descripciones maravillosas que trasladan al lector a Manderley y le hacen sentir ese halo misterioso que se cierne sobre la mansión y en torno a la figura de Rebeca, en el que tiene un peso relevante la señora Danvers, el ama de llaves, un personaje oscuro —y no solo porque vista de negro— que hace todo lo posible para que la nueva señora de Winter se sienta incómoda y todo le recuerde a Rebeca. Este es el personaje que más me ha gustado y el que mejor recreado está, a mi parecer, tanto desde el punto de vista físico como psicológico.
Con la nueva señora de Winter no he conseguido empatizar en ningún momento, ya que es un personaje tímido y retraído al que le falta carácter y que recuerda a un perrito faldero que no hace nada para disgustar a quienes la rodean. Además, sus películas mentales me sacaban de la historia y en más de una ocasión me han ofuscado por lo anteriormente mencionado: su falta de carácter.
Max de Winter tampoco ha sido santo de mi devoción, ya que me ha resultado frío y calculador, además de déspota en más de una ocasión con su nueva esposa, pese a que hay algo en su pasado que «puede» justificar un poco su forma de actuar. Y lo entrecomillo porque, para mí, no tiene justificación ninguna.
Entre los secundarios destacaría a Beatrice, la hermana de Max, una mujer con fuerte personalidad que dice lo que piensa y que, junto a Crawley —el administrador de Manderley—, es de los pocos que se muestran agradables con la nueva señora de Winter.
Si los personajes no han logrado convencerme, tampoco lo ha hecho el argumento en sí mismo. El comienzo y la sinopsis prometen una buena historia, pero la primera mitad del libro se me ha hecho muy aburrida y demasiado lenta. Es más, estuve tentada de abandonar su lectura y lo hubiera hecho si no hubiera sido porque se desvela un secreto que consiguió despertar mi curiosidad. No obstante, el modo en el que se resuelve ese secreto me ha parecido que no está desarrollado de la mejor forma y el final no me ha parecido nada creíble.
Habrá quien piense que hay que tener en cuenta el año en el que se escribió, que las cosas en aquella época eran de otra manera, etc., etc. Hasta ahí estoy de acuerdo pero, aun teniendo esto en cuenta, hay algo que sucede durante el esclarecimiento del secreto —y que no se tiene en cuenta— que echa por tierra todo el desenlace y ha hecho que Rebeca me haya parecido una lectura sencilla y muy sobrevalorada.
Título original: Rebecca
Traductor: Fernando Calleja
Edición: 1ª ed.
Editorial: DeBolsillo
Año de edición: 2006
Número de páginas: 464
ISBN: 9788497938860
Créditos imagen
Opinión
Daphne du Maurier reconoció que se basó en sus propias vivencias en Cornualles para escribir la que es, quizá, su obra más conocida, ya que su esposo estuvo prometido con una bella mujer y eso influyó en la gestación de Rebeca, uno de los clásicos modernos que goza de muy buenas críticas; merecidas o no, dependerá de quien lo lea.
«Anoche soñé que había vuelto a Manderley», un inicio que da pie a nuestra narradora y protagonista para contarnos lo que vivió en la mansión de la familia de Winter. Para ello nos trasladamos a Mónaco, donde la protagonista, de la que no sabremos ni su nombre ni su edad exacta, se dedica a ser dama de compañía de una señora acomodada. Allí conocerá a Max de Winter, un hombre maduro que ha enviudado recientemente y a quien persigue el recuerdo de su esposa, Rebeca.
Será la señora Van Hopper, la dama para la que trabaja la protagonista, quien le dé a conocer al señor de Winter que, tras un breve cortejo, le propondrá matrimonio. Tras el viaje de novios, la pareja regresa a Manderley, una mansión en la que todo recuerda a Rebeca, la anterior señora de Winter.
A partir de aquí la historia se vuelve un poco siniestra y conoceremos el porqué de que Max de Winter se sienta perseguido por el recuerdo de su anterior esposa. También iremos conociendo un poco más a la protagonista y al resto de los personajes, incluida la propia Rebeca, a quien todo el mundo parecía adorar pero, como dice el refrán, no es oro todo lo que reluce.
Du Maurier crea una historia muy bien escrita y con unas descripciones maravillosas que trasladan al lector a Manderley y le hacen sentir ese halo misterioso que se cierne sobre la mansión y en torno a la figura de Rebeca, en el que tiene un peso relevante la señora Danvers, el ama de llaves, un personaje oscuro —y no solo porque vista de negro— que hace todo lo posible para que la nueva señora de Winter se sienta incómoda y todo le recuerde a Rebeca. Este es el personaje que más me ha gustado y el que mejor recreado está, a mi parecer, tanto desde el punto de vista físico como psicológico.
Con la nueva señora de Winter no he conseguido empatizar en ningún momento, ya que es un personaje tímido y retraído al que le falta carácter y que recuerda a un perrito faldero que no hace nada para disgustar a quienes la rodean. Además, sus películas mentales me sacaban de la historia y en más de una ocasión me han ofuscado por lo anteriormente mencionado: su falta de carácter.
Max de Winter tampoco ha sido santo de mi devoción, ya que me ha resultado frío y calculador, además de déspota en más de una ocasión con su nueva esposa, pese a que hay algo en su pasado que «puede» justificar un poco su forma de actuar. Y lo entrecomillo porque, para mí, no tiene justificación ninguna.
Entre los secundarios destacaría a Beatrice, la hermana de Max, una mujer con fuerte personalidad que dice lo que piensa y que, junto a Crawley —el administrador de Manderley—, es de los pocos que se muestran agradables con la nueva señora de Winter.
Si los personajes no han logrado convencerme, tampoco lo ha hecho el argumento en sí mismo. El comienzo y la sinopsis prometen una buena historia, pero la primera mitad del libro se me ha hecho muy aburrida y demasiado lenta. Es más, estuve tentada de abandonar su lectura y lo hubiera hecho si no hubiera sido porque se desvela un secreto que consiguió despertar mi curiosidad. No obstante, el modo en el que se resuelve ese secreto me ha parecido que no está desarrollado de la mejor forma y el final no me ha parecido nada creíble.
Habrá quien piense que hay que tener en cuenta el año en el que se escribió, que las cosas en aquella época eran de otra manera, etc., etc. Hasta ahí estoy de acuerdo pero, aun teniendo esto en cuenta, hay algo que sucede durante el esclarecimiento del secreto —y que no se tiene en cuenta— que echa por tierra todo el desenlace y ha hecho que Rebeca me haya parecido una lectura sencilla y muy sobrevalorada.
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