miércoles, 22 de abril de 2026

El hombre de tiza

Ficha técnica

Autora: C. J. Tudor
Título original: The chalk man
Traductor: Carlos Abreu Fetter
Edición: 1ª ed.
Editorial: Plaza & Janes
Año de edición: 2018
Número de páginas: 352
ISBN: 9788401019814
Créditos imagen

Opinión
Cuando se publicó esta novela, me llamó la atención el argumento y las buenas críticas pero, como suele pasarme, dejo pasar un tiempo —quizá demasiado— antes de leerlas. Tenía entendido que el punto fuerte de esta historia es la inquietud que la autora quiere transmitir al lector mediante una trama que comienza de forma sencilla: un grupo de amigos establece un código secreto —basado en los dibujos del juego del ahorcado hechos con tiza— hasta desembocar en un final bastante oscuro e inquietante.

El hombre de tiza comienza con un prólogo que consigue captar la atención del lector, ya que, por un lado, un niño nos cuenta que conoció al hombre de tiza en una feria hace treinta años y que lo sucedido en aquella época parece regresar al presente; y, por otro, aparece en un bosque el cuerpo de una joven a la que le falta la cabeza. ¿Quién es el hombre de tiza? ¿Por qué le falta la cabeza al cuerpo de la joven? Con este inicio ya se despierta la curiosidad por seguir leyendo.

Desde las primeras páginas será Eddie quien nos narre, en primera persona, lo que ocurrió durante su infancia en 1986, pero también lo que acontece en el presente de 2016. Es un personaje que carga con un pasado que no ha sabido asimilar y que tiene tendencia a conservar objetos que no le pertenecen por derecho propio. A medida que la historia alterna entre pasado y presente, nos damos cuenta de que quizá no sea un narrador del todo fiable.

El hombre de tiza arranca con el recuerdo nostálgico de Eddie sobre su infancia: los juegos, los veranos en bicicleta, la pandilla inseparable de amigos… pero un suceso perturbador marcará un antes y un después. La autora sabe manejar esa transición, mostrándonos cómo lo cotidiano puede tornarse inquietante sin necesidad de grandes artificios.

Los personajes funcionan, en general, como piezas de un recuerdo colectivo más que como retratos individuales completamente desarrollados. El grupo de amigos tiene momentos de autenticidad —discusiones, lealtades, pequeñas traiciones—, pero no todos alcanzan la misma profundidad. Aun así, cumplen su función dentro del engranaje de la historia: son reflejos de una infancia compartida que, vista desde la adultez, adquiere matices más oscuros.

Desde un punto de vista más profundo, El hombre de tiza gira en torno a la fragilidad de la memoria y a la manera en que reinterpretamos el pasado para poder convivir con él. Hay una reflexión constante sobre la culpa —no tanto como castigo, sino como carga silenciosa— y sobre esa frontera entre la inocencia infantil y la conciencia adulta. La novela sugiere que crecer implica también aceptar que no siempre fuimos quienes creemos haber sido.

Pese a que no es una novela de ritmo trepidante en la que las páginas vuelen, la autora sabe dosificar la información para mantener enganchado al lector y ese es, a mi parecer, uno de sus puntos fuertes. Sin embargo, a medida que nos acercamos al final, todo se desarrolla de forma precipitada y, personalmente, me dejó una sensación agridulce, ya que se plantean situaciones que generan dudas difíciles de justificar, lo que desluce el conjunto.

Puedo entender que, en el momento de su publicación, causara cierto revuelo, no tanto por el argumento en sí, sino por lo que sugiere: que el pasado nunca se cierra del todo, que los recuerdos pueden convertirse en trampas y que gestos aparentemente inocentes pueden ser señales de algo más turbio. Pero de ahí a que se la compare con Stephen King me parece excesivo.

Conclusión: una historia con un buen comienzo, pero con un final precipitado en el que se intuyen ciertas cosas y que deja dudas respecto a algunos hechos. Es entretenida, pero tampoco justifica del todo el revuelo que causó en su momento.

8 comentarios:

  1. Muchas gracias por tu reseña. No lo he leído, recuerdo verlo por todos lados en su momento, pero no termina de llamarme lo suficiente, al menos por ahora. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Tampoco te pierdes la novela del siglo, de hecho, te animo a darle una oportunidad a otra lectura que te resulte más llamativa.
    Un saludo y gracias por tu comentario.

    ResponderEliminar
  3. ¡Hola! Yo lo leí hace unos años y guardo un buen recuerdo de él, aunque entiendo perfectamente lo que dices del final. A veces ese tipo de cierres empañan un poco la atmósfera tan buena que crea el autor al principio. Gracias por la reseña, me quedo por aquí. Besos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Desde mi punto de vista el final es lo que desluce, pero solo es mi opinión.
      Un saludo y gracias por tu comentario.

      Eliminar
  4. Hola!! Cuando salió recuerdo verlo por todas partes, pero creo que fue de tanto boom que no me atraía para nada, al leerte veo que no está mal, pero no sé si terminaría animando. Muchísimas gracias por tu reseña, bonito blog ^^ Nos vamos leendo, un besito!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me pasa exactamente lo mismo, cuando un libro tiene mucho bombo suelo dejarlo en barbecho.
      Si finalmente te animas a leerlo espero que lo disfrutes y si lo dejas pasar a por otras lecturas que te atraigan más.
      Un saludo y gracias por tu comentario.

      Eliminar
  5. Ains, tengo la trilogía desde hace mil en mis estanterías y aún sin leer. Supongo que como dices no será tan boom como lo pusieron, pero aún así no me importaría leerlo porque si entretiene, para mí ya vale (para cosas más profundas ya busco otras lecturas). Un besote, te espero en mi blog!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Los libros, como todo, es cuestión de gustos y a mi parecer no es para tanto como lo pusieron en su momento. Quizá a ti sí te lo parezca, teniéndolo en casa dale una oportunidad.
      Un saludo y gracias por tu comentario.

      Eliminar