Autora: Elia Barceló
Edición: 1ª ed.
Editorial: Roca editorial
Año de edición: 2024
Número de páginas: 456
ISBN: 9788419743121
Tetralogía: Santa Rita 3
Créditos imagen
Opinión
Es la tercera entrega de la tetralogía Santa Rita y que se desarrolla en un antiguo balneario reconvertido en comuna moderna, seguimos conociendo a sus personajes y desentrañando la historia de la familia que lo habitó desde que se construyó hasta la actualidad.
Santa Rita no es el lugar donde ocurre la acción, es también un ancla frente al paso del tiempo donde cada personaje de esta comuna arrastra una historia y donde la convivencia entre todos y cada uno de ellos se entrelaza creando nuevas oportunidades para empezar de cero.
La novela se desarrolla en el presente, aunque, como ya es habitual en la autora, se entreteje con el pasado. Un pasado que aparece constantemente y que define a los personajes y condiciona muchas de sus decisiones. Barceló juega con la idea de que ningún secreto permanece enterrado para siempre y de que la memoria, por mucho que intentemos silenciarla, siempre termina encontrando el momento oportuno para salir a relucir.
La ambientación vuelve a ser, desde mi punto de vista, uno de los puntos fuertes del libro. La acción transcurre en los días previos al Día de Todos los Santos, una época en la que el recuerdo de quienes ya no están parece instalarse de manera natural en la vida cotidiana. Esa elección no es casual. La atmósfera tiene un punto melancólico que encaja con los temas que se tocan a lo largo de toda la novela: la memoria, las pérdidas, la culpa y la posibilidad del perdón. Sin convertirse en historia oscura, sí consigue transmitir esa sensación de que el pasado camina muy cerca del presente.
A diferencia de otras novelas similares que buscan mantener al lector en tensión constante, La soga de cristal tiene un ritmo más pausado. Barceló se toma su tiempo para presentar a los personajes, mostrar sus conversaciones, detenerse en los pequeños gestos y construir el misterio poco a poco. Cuando las piezas empiezan a encajar, el lector siente que ha participado realmente en la investigación y no que simplemente ha asistido a una sucesión de sorpresas.
Pero si hay algo que hace especial esta serie es la evolución de sus personajes. Leer La soga de cristal de forma independiente es posible, aunque leerla desde el principio nos permite ver como van evolucionando ya que, entre una novela y otra, se aprecia cómo van envejeciendo, cómo se estrechan las relaciones entre ellos, cómo afrontan los retos del día a día y esa continuidad hace que no sólo sean libros de casos policiales que resolver.
No obstante, Sofía sigue siendo el eje de la historia. Su experiencia, su inteligencia y su forma de observar el mundo aportan serenidad a una investigación que nunca pierde de vista el lado humano de los acontecimientos. A su alrededor, su sobrina Greta continúa creciendo como personaje, mientras que el resto de residentes ganan protagonismo con cada entrega. La autora demuestra una enorme capacidad para construir personajes complejos y alejados de cualquier tópico sobre la vejez. Aquí las personas mayores no son figuras secundarias ni meros testigos: son quienes toman decisiones, investigan, recuerdan, dudan y siguen buscando su lugar en el mundo.
Ese tratamiento de la edad es una de las señas de identidad más originales de esta tetralogía. Barceló reivindica que la vida continúa mucho después de la jubilación y lo hace con personajes llenos de contradicciones, sentido del humor y ganas de seguir viviendo. Esa mirada optimista aporta una calidez dentro del género negro.
El estilo sigue siendo cuidado, muy visual lo cual facilita mucho la lectura. Las descripciones nos hacen recrear lo que estamos leyendo y los diálogos son muy coloquiales, muy de tú a tu.
Quizá eso sea lo que mejor define La soga de cristal: no pretende impresionar únicamente con un gran giro final, sino construir una historia donde importa tanto el camino como el desenlace. El misterio está muy bien planteado, pero acaba siendo solo una parte de una novela mucho más amplia, interesada sobre todo en las personas y en las huellas que deja el tiempo.
En definitiva, esta tercera entrega confirma que Muerte en Santa Rita es una de esas series que merece la pena seguir libro tras libro. No solo porque cada caso funciona por sí mismo, sino porque el verdadero regalo está en volver a ese rincón del Mediterráneo donde los secretos conviven con los jazmines, donde el pasado siempre encuentra la forma de regresar y donde sus habitantes recuerdan que nunca es tarde para cambiar, para perdonar o para empezar una nueva etapa. Y, cuando una novela consigue que el lector cierre el libro con ganas de regresar cuanto antes a ese lugar, significa que su autora ha creado mucho más que un buen misterio: ha construido un mundo al que apetece volver.
Edición: 1ª ed.
Editorial: Roca editorial
Año de edición: 2024
Número de páginas: 456
ISBN: 9788419743121
Tetralogía: Santa Rita 3
Créditos imagen
Opinión
Es la tercera entrega de la tetralogía Santa Rita y que se desarrolla en un antiguo balneario reconvertido en comuna moderna, seguimos conociendo a sus personajes y desentrañando la historia de la familia que lo habitó desde que se construyó hasta la actualidad.
Santa Rita no es el lugar donde ocurre la acción, es también un ancla frente al paso del tiempo donde cada personaje de esta comuna arrastra una historia y donde la convivencia entre todos y cada uno de ellos se entrelaza creando nuevas oportunidades para empezar de cero.
La novela se desarrolla en el presente, aunque, como ya es habitual en la autora, se entreteje con el pasado. Un pasado que aparece constantemente y que define a los personajes y condiciona muchas de sus decisiones. Barceló juega con la idea de que ningún secreto permanece enterrado para siempre y de que la memoria, por mucho que intentemos silenciarla, siempre termina encontrando el momento oportuno para salir a relucir.
La ambientación vuelve a ser, desde mi punto de vista, uno de los puntos fuertes del libro. La acción transcurre en los días previos al Día de Todos los Santos, una época en la que el recuerdo de quienes ya no están parece instalarse de manera natural en la vida cotidiana. Esa elección no es casual. La atmósfera tiene un punto melancólico que encaja con los temas que se tocan a lo largo de toda la novela: la memoria, las pérdidas, la culpa y la posibilidad del perdón. Sin convertirse en historia oscura, sí consigue transmitir esa sensación de que el pasado camina muy cerca del presente.
A diferencia de otras novelas similares que buscan mantener al lector en tensión constante, La soga de cristal tiene un ritmo más pausado. Barceló se toma su tiempo para presentar a los personajes, mostrar sus conversaciones, detenerse en los pequeños gestos y construir el misterio poco a poco. Cuando las piezas empiezan a encajar, el lector siente que ha participado realmente en la investigación y no que simplemente ha asistido a una sucesión de sorpresas.
Pero si hay algo que hace especial esta serie es la evolución de sus personajes. Leer La soga de cristal de forma independiente es posible, aunque leerla desde el principio nos permite ver como van evolucionando ya que, entre una novela y otra, se aprecia cómo van envejeciendo, cómo se estrechan las relaciones entre ellos, cómo afrontan los retos del día a día y esa continuidad hace que no sólo sean libros de casos policiales que resolver.
No obstante, Sofía sigue siendo el eje de la historia. Su experiencia, su inteligencia y su forma de observar el mundo aportan serenidad a una investigación que nunca pierde de vista el lado humano de los acontecimientos. A su alrededor, su sobrina Greta continúa creciendo como personaje, mientras que el resto de residentes ganan protagonismo con cada entrega. La autora demuestra una enorme capacidad para construir personajes complejos y alejados de cualquier tópico sobre la vejez. Aquí las personas mayores no son figuras secundarias ni meros testigos: son quienes toman decisiones, investigan, recuerdan, dudan y siguen buscando su lugar en el mundo.
Ese tratamiento de la edad es una de las señas de identidad más originales de esta tetralogía. Barceló reivindica que la vida continúa mucho después de la jubilación y lo hace con personajes llenos de contradicciones, sentido del humor y ganas de seguir viviendo. Esa mirada optimista aporta una calidez dentro del género negro.
El estilo sigue siendo cuidado, muy visual lo cual facilita mucho la lectura. Las descripciones nos hacen recrear lo que estamos leyendo y los diálogos son muy coloquiales, muy de tú a tu.
Quizá eso sea lo que mejor define La soga de cristal: no pretende impresionar únicamente con un gran giro final, sino construir una historia donde importa tanto el camino como el desenlace. El misterio está muy bien planteado, pero acaba siendo solo una parte de una novela mucho más amplia, interesada sobre todo en las personas y en las huellas que deja el tiempo.
En definitiva, esta tercera entrega confirma que Muerte en Santa Rita es una de esas series que merece la pena seguir libro tras libro. No solo porque cada caso funciona por sí mismo, sino porque el verdadero regalo está en volver a ese rincón del Mediterráneo donde los secretos conviven con los jazmines, donde el pasado siempre encuentra la forma de regresar y donde sus habitantes recuerdan que nunca es tarde para cambiar, para perdonar o para empezar una nueva etapa. Y, cuando una novela consigue que el lector cierre el libro con ganas de regresar cuanto antes a ese lugar, significa que su autora ha creado mucho más que un buen misterio: ha construido un mundo al que apetece volver.

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